La ceguera del sillón empresarial

Publicado: 10 jun 2016 - 11:21

El Celta es una Sociedad Anónima Deportiva. Es decir, una empresa. Su presidente es Carlos Mouriño, un multimillonario, que dejó una pequeña parte de su fortuna en el club, todo hay que decirlo. Su director general es Antonio Chaves, que como gestor de una gran empresa que es un club de fútbol, no cobra, precisamente 1.000 euros. Estos datos debe tenerlos en cuenta el aficionado a la hora hacer una análisis y explicar los motivos por los que el Celta aplica a sus abonados una subida mínima del 10%. Para los principales dirigentes del Celta no son nada 40 o 50 euros. Una cifra insignificante. Claro, que si usted es un treintañero que tiene que trabajar diez u once horas al día por 800 euros mensuales, igual esa cantidad es algo más importante. O lo mismo para el autónomo que se las ve y desea para llegar a fin de mes con su camión de reparto y rezando para que en la campaña de abonados no le toque reparar una avería o afrontar el seguro.

Esa es la realidad de muchos vigueses. O el día a día de un trabajador del metal que encadena expedientes de regulación de empleo o suma trabajos precarios por las crisis del naval. Es la realidad de la ciudad, de la mayoría de la gente que va a Balaídos y que tiene un carnet que renovar. A todos estos, un 10 o un 20% le supone mucho. Desde luego, mucho más de lo que se puede imaginar la adinerada dirección de un club de fútbol. En este caso, el Celta.

Un buen ejemplo de la incapacidad de ponerse en la piel del aficionado se dio en la rueda de prensa. "El abono mensual del Celta es como ir al gimnasio", indicó Maruxa Magdalena como portavoz de la alta esfera. Será sólo en Marcador y Gol (25-30 euros al mes). El resto también superan con claridad el precio mensual del casi todos los gimnasios de la ciudad. Claro, que, igual la dirección del Celta frecuenta centros deportivos "Tribuna" de 60 euros.

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